Debo confesar que en momentos de distracción suelo confundir a
Julia Holter con
Enya. Aunque luego, cuando recupero la conciencia, puedo ver con claridad que la
Holter es más que una bonita voz. Hace unas semanas escribí acerca del “
Tragedy” de la norteamericana, y mencioné su capacidad de crear atmósferas densas con detalles pop. Pues bien, su nuevo álbum “
Ekstasis” no se enfoca en una obra pero mantiene su fijación por la literatura a través de autores clásicos como, por ejemplo,
Virginia Wolf.
El sonido es menos denso que su antecesor, pero se sigue percibiendo esa atmósfera de habitación que le otorga ese carácter íntimo. Es en la mezcla entre intimidad y el acabado sacro de las texturas lo que hace especial a “Ekstasis”, encontrando de esa forma el espacio adecuado para que la voz de Holter pueda sobrevolar en medio de la mezcla que surge de la electrónica con los instrumentos convercionales, dejando como resultado un álbum lleno de emoción y definitivamente atemporal. Como lo dije la vez pasada, estamos ante una artista singular, con mundo propio y un enorme bagaje cultural.